El Tajín, la ciudad de los dioses de la lluvia y los truenos.

En un lugar donde la flora y la fauna están muy desarrolladas, se encuentran las ruinas de uno de los centros ceremoniales más grandes del estado de Veracruz. Se encuentra a 10 minutos de Poza Rica. El Tajín es un nombre dado por los Totonacs, y significa «la ciudad de los dioses de la lluvia, los truenos y los rayos». Este sitio, construido durante un período entre 600 y 1150 DC. J.-C. tiene más de 100 construcciones y no menos de 17 juegos de pelota.

Su monumento principal es la piraña de los Nichos. Esta pirámide es muy espectacular y representa bien la arquitectura de Totonac. El juego de luces, debido a las sombras y las partes soleadas, hace que esta pirámide sea sublime y al mismo tiempo majestuosa. Tiene 25 metros de altura, con una base rectangular de 35 metros de lado.

La piramide de los Nichos

Cada nicho estaba pintado de rojo por dentro y el contorno azul. Se han presentado muchas hipótesis sobre su uso; por ejemplo, pueden haber albergado estatuas. Desafortunadamente, muchos de estos nichos están en mal estado, en gran parte debido a las técnicas utilizadas para su construcción.

La piramide de los nichos está organizada geométricamente y obedece a los principios astronómicos: de hecho, contiene 365 nichos que deben haberse utilizado para contar los días del año solar.

La plataforma superior representa dioses, animales sagrados y el paraíso de Totonac. La gran plaza de la pirámide de Nichos ha acogido, hasta los últimos años, la danza ritual de los hombres de las aves de Papantla más comúnmente llamados los voladores. Recientemente, la vegetación tropical ha dado paso a los miles de indios Totonac que, durante dos años, han reconstruido los monumentos de la ciudad enterrados bajo las enredaderas y la exuberante vegetación.

El sitio, que se extiende sobre un área muy grande, todavía contiene muchos vestigios que, por falta de dinero, aún no se han descubierto y todavía están ocultos bajo montículos de tierra y vegetación.

En la entrada del sitio, no se pierda la extraordinaria danza de los voladores, los famosos hombres pájaros que realizan un ritual que practicaron los Totonacs. Este último es uno de los pocos ritos indios que nos han llegado porque los españoles pensaron que era un juego, no un homenaje al sol.

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